viernes, 15 de febrero de 2008

migrante

Porque un día tomé mi auto, mis libros, mi almohada, mi música, mis fotos, mis ilusiones, mi vida, me despedí con una sonrisa y viajè mil kilòmetros. Un lugar hermoso, no había visto un cielo tan estrellado, aprendí a distinguir a la gente de las personas, el viento fue mi compañía, el extenuante calor mi abrazo, personas maravillosas, historias, olores, sabores nuevos, me enteré de lo que era capaz, caminatas eternas, sombreros y guantes, labios distintos, largas charlas, confirmé cosas, cigarros solitarios, sonidos misteriosos, costumbres nuevas, tierra en los pies y leña en el aire.

Un día descubrí que había olvidado empacar algo, recordé que "donde se te extraña es donde debes estar". Entendí el mensaje de Antoine de Saint-Exupéry, el mundo no está afuera, el mundo, tu mundo está donde está quien amas y te ama. Y ese algo... era mi corazón. Tomé mi almohada y volví.

Ahora, cuando viajo, me aseguro de tener el vuelo de regreso confirmado.

Porque un día yo también fuí migrante.