Aquí estoy de nuevo y aclaro que:
No me morí.
No me mudé a Afganistán.
No me volví emo.
No me gané la lotería.
No me fui de misionero a la selva.
Me negrearon en la chamba hasta mas no poder, parece que pasó la tempestad y con ello se va la sequía bloguera.




