
Un verso que recite mis silencios. Les tengo tantísima confianza. Infundada, por supuesto. Un verso de tus pies, el mismo que declare los impuestos aplicables por tocar tu espalda. "Nunca nadie me tocó mejor". Y en ese verso las veces que dijiste que me amabas (fueron dos, en realidad, una en inglés, otra un 'yo también'). En ese verso tu piyama, tus tenis, todas las veces que dijiste 'gordo' y lo negué con convicción de acero. Todas los detalles de tu cuerpo que quise mejorar con mis palabras (sin ser nada necesario: sólo por el bien de hacerte sentir bien. Tu cuerpo es lago de constable). Más palabras: te siguen esperando, las notas que escribí sobre tu tesis. Menos palabras: no lloraré como alarma lo que no defendí como despertador. Menos palabras: picaré mejor la manzana.en alguna otra mañana.




