miércoles, 19 de diciembre de 2007
Hola muñeca, ¿Me dejas que te meta mano por las buenas?
No estoy loco, ahora lo entiendo. Soy mentalmente divergente. He tratado de hacer dos cosas: Decir la verdad y no herir a nadie. Nunca he podido hacer ambas cosas a la vez. Siempre digo la verdad, incluso cuando miento, digo la verdad. El fuero para el gran ladrón, la cárcel para el que roba un pan. Yo intento hacer con las mujeres lo que el pinche gobierno ha estado haciendo al país. No me importaría que la ópera desapareciera. desde que era un niño, me pareció un pesado anacronismo, casi el equivalente de fumar. ¿Sabes por que el numero 200 nos define tan bien a los dos? Es tu peso y mi coeficiente intelectual. Te odio Dios, te odio como si existieras. Cuando no entendemos una cosa, es preciso declararla absurda o superior a nuestra inteligencia. Generalmente, se adopta la primera determinación. Me han dejado plantado otras veces, pero nunca cuando estaba siendo tan amable. Habría que añadir dos derechos a la lista de derechos del hombre: el derecho al desorden y el derecho a marcharse. La superstición es a la religión lo que la astrologia es a la astronomía, la hija puta de una madre "santa". Usted tampoco podría ser una alcachofa, por que incluso las alcachofas tienen corazón. El remordimiento es como una mordedura de un perro en una piedra: una pendejada. ¿Has bailado con el diablo a la luz de la luna?. Dos cosas me llenan el espíritu de admiración y espanto: el cielo estrellado sobre mí, y la ley moral de mí mismo. El mejor truco que el diablo inventó fue hacer creer al mundo de que no existía. Con el espíritu sucede lo mismo que con el estómago: sólo puede confiársele aquello que pueda digerir.




