Tengo ganas de escribir de comida.
Creo que junto con la música, se trata de un universo inagotable y difícil de transformar en prosa; la descripción de ambas experiencias toma infinidad de cuartillas y no necesitas ser experto ni en lo primero, ni en lo segundo para entender el mensaje.
Me gusta el suadero.
Como a todos, hombre.
Por mi casa hay un puestecito glorioso, echan una pieza gigante sobre el comal (¿parrilla, plancha?) y cada tanto "el chino" que atiende se encarga de mantener la mercancía hidratada con la propia grasa del animalito. Usa una cucharita de peltre para realizar la tarea. Dos con todo, tres sin verdura, ya que pides corta un fragmento, lo colocaba sobre un madero (no es tablita de picar, es un pedazo de árbol, tal cual) y ahí transformaba el cacho en finos cubitos grasientos que te explotan en la boca.
Cuando, por idiooooota, me quedo sin llaves o alguna cosa de esas, aquel es mi refugio para matar una hora. Quiero pensar que mi presencia sirve para atraer más comensales, como está enfrente de una parada de camión sí llega banda, algunos se asmoan y seguro piensan, si este vato no se ha caído muerto ha de ser que no están tan malos y después de inspeccionar fugazmente mi plato, se acomodan y con este acento ñero, chilango, cantado, bonito que nos une a todos recitan su orden.
Mi ex chica me llevó un día a un suadero fenomenal. En la heròica "calle del hambre", debió haber sido en 2000, hacía un chingo de calor. Puesto de lámina blanca, en una esquina, frente a una escuela en las proximidades de la casa de su ex ex.
Por casa de la mamá de D hay un narcosuadero satánico. Un lugar rarísimo que abre 24 horas (dicen que lo que mantiene activos a los meseros son las cantidades industriales de perico que aguardan su traslado hacia alguna primaria en la bodega) y cuyos dueños, rumores de la colonia, han mantenido a raya a la competencia mediante rituales de magia negra. Sea lo que sea, su oferta es regular, el suadero más bien pastoso, dos tres, la leyenda me gusta de cualquier modo.
En tacos Marvichi (una Ichi Van en los rumbos de Polanco, parte de la gastronomía guerrilla) el suadero no es suadero, los expertos sabrán, pero según este servidor allí nos ofrecen ese manjar que en Guadalajara se llama carnaza. Ahí me corrigen si me equivoco.
El Rey del suadero, también por Polanco, cerca del Liverpool de Mariano Escobedo, es regular, ya lo he dicho antes, estaría bien si se llamara El delegado del suadero, El subprocurador del suadero o El fiscal especial del suadero, pero ya para usar títulos nobiliaros está por de más.




