lunes, 16 de junio de 2008

de ella

Sábado en la noche. Buen traje, buena camisa, buena corbata, buenos zapatos, buen salón.

Tronaban los hielos en el fondo de la copa. Whisky cortando aire durante su corto trayecto al fondo del vaso old fashion. Whisky siendo vomitado por la boca de la botella del viejo Jonnie Walker. "chin-chin" gritan nuevamente los hielos en su camino a la cima, revoloteando acuosos, entre sí mismos y con las paredes de vidrio de nuevo. Copa llena; doble en las rocas.
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volteo a todas partes, a toda esquina visible, a todos lados, buscándola, un lugar dónde platicar. No hay tal. Me acerco, se va. Me siento como un pendejo. Dejo su foto en la mesa. Me voy.

Encuentro una tarja plateada, que rutíla mientras me veo reflejado en su fondo, como santificado artificialmente; como un nimbo de aluminio indantreno, fluorecentes trozos de recuerdos salpican mi imágen al espejo mientras sonrío, gotas de color morado como la corbata que llevo puesta todavía atacan mi reflejo... suspiro y anhelo mejores... ...mejores ... tiempos... circunstancias... palabras... acciones...


...mejores lo que séa.

jadeando tus recuerdos a escondidas...



Voy por la botella vérde, bebida ámbar, Moet&Chandon... pero si el champagne es para festejar! qué chingados festejas?

Me pesa en la mano izquierda, mientras levanto la vasija y derramo su carga en mi cara, sorbiendo chorros espumosos, de a pocos, de muchos, qué mas da? y ahogandome a ratos.

A ratos bailando y a ratos mareado, mientras me derrito, poco a poco, pero me derrito...

Si alguna vez observas mis ojos hundidos en la humedad del alcohol, sabrás que busco los excesos para reconciliarme con la vida. Si eso es posible.

¿Acaso olvidaba decir que cuando te veo me siento en la infancia?

Que para mí, el efecto es igual a estar en drogas cuando sonríes ó te arreglas la falda ó cuando miro las bellas formas de tus pechos.

La última vez que caí muerto lo hice sobre una mesa redonda casi pegada a una pared con altorelieves de Siqueiros y una coca de 2lts sobre de ella. No pude darme cuenta quién me disparó. Me sentí cómo un pendejo.

Pero ni siquiera creo en los oscuros presagios que rondan por mi cabeza como si fueran tiburones hambrientos. Sólo creo firmemente en que me haría bien tener tus piernas alrededor de mi cuerpo.

Brindarte de entre todos los sabores, el sabor del vino, la fruta y la música... regalarte pequeñas magias antes de que el tiempo y el destino nos permitan la última tarde juntos para mirar el techo. Quisiera arriesgar las pocas monedas, que me quedan, apostarlo todo por conmoverte; nunca me ha importado perder.

yo te prometo, no sé cómo cumpliré -nunca he cumplido nada- todos los mares de este y otros mundos y te ofrezco mi cuerpo como barco. no sé qué más decir...